
El volcán Chichón, ubicado en el norte de Chiapas, es considerado uno de los más peligrosos de México debido a su actividad volcánica y proximidad con la población. Además, la región donde se encuentra está expuesta a fenómenos hidrometeorológicos, lo que hace prioritario su monitoreo constante.
Desde 2004, el volcán cuenta con estaciones sísmicas para su vigilancia, las cuales fueron reforzadas en 2011 con más equipamiento. Sin embargo, no fue hasta 2025 cuando se logró la instalación de tres nuevos sensores sísmicos, que permitirán un seguimiento en tiempo real de la actividad sísmica y vulcanológica del Chichón.
Un avance clave para la seguridad
“Al instalar sensores sísmicos y asegurar la transmisión de datos al CMS de la Unicach, la Secretaría de Protección Civil y el Servicio Sismológico Nacional, ahora es posible recibir, procesar y analizar la información de manera oportuna”, explicó Sandra Urania Moreno Andrade, directora del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Unicach.
La especialista recordó que el volcán Chichón entró en erupción en 1982, provocando uno de los eventos volcánicos más devastadores en la historia de México. Debido a su actividad, es fundamental contar con sistemas de vigilancia que permitan alertar a la población en caso de cambios en su comportamiento.
Monitoreo sísmico de mayor precisión
El nuevo equipo permitirá detectar sismos de menor intensidad, fortaleciendo el análisis estadístico sobre el comportamiento del volcán. Además, facilitará la identificación de movimientos telúricos relacionados con la actividad volcánica y diferenciar si un sismo proviene del volcán o de otra fuente externa.
“Si identificamos cambios en el comportamiento del volcán, podremos advertir a la población de manera oportuna. Ahora también podemos responder a la inquietud de las personas cuando sienten un sismo, informándoles si tiene relación con el volcán o si es un movimiento generado desde otro punto”, agregó la experta.
Con estos tres nuevos sensores sísmicos, el monitoreo del volcán Chichón da un paso importante hacia una vigilancia más precisa y efectiva, reforzando la capacidad de respuesta ante cualquier señal de actividad volcánica.














