
Frente al parque Santa Cecilia, en un pequeño taller lleno de herramientas y esencia de cuero, don Robert Monterrosa Ramos ha dedicado casi cinco décadas a devolverle vida al calzado de quienes confían en su talento.
📌 “En 1977, comencé en la colonia Caminera con un señor que me enseñó poco a poco el oficio”, recuerda.
Originario de Sitalá, Chiapas, llegó a Tuxtla Gutiérrez con el sueño de continuar sus estudios, pero la necesidad lo llevó a aprender el oficio de zapatero, un arte que con el tiempo se convirtió en su pasión y sustento.
Desde entonces, ha visto cómo la moda y los materiales cambian, obligándolo a reinventarse para seguir vigente. Sin embargo, algo no ha cambiado: la confianza de sus clientes, quienes encuentran en él no solo a un maestro del calzado, sino a un hombre que con paciencia y habilidad remienda historias paso a paso.













