
En Tuxtla Gutiérrez, la musá o musa-joyó, y en Chiapa de Corzo, la nulibé, son las flores que perfuman las tumbas y las casas de los fieles difuntos.
De amarillo vibrante lucen los campos llenos de la flor que adornará los altares y ofrendas dedicados a todos santos y fieles difuntos en este 2024. En Chiapas esta flor tiene diversos nombres y es cultivada en distintas regiones.
En Tuxtla Gutiérrez y sus periferias, esta flor es conocida como musá, musa-joyó en zoque, y es cosechada en algunas de sus comunidades como Copoya y El Jobo.
En Chiapa de Corzo, esta flor es nombrada como nulibé, en lengua chiapaneca, y perfuma los campos, tumbas y casas de los habitantes que viven en las orillas del Río Grande.
La cempasúchil o flor de 20 pétalos, por sus raíces en náhuatl llega de distintas partes a los mercados que lucen vestidos de colores, donde los manojos de esta flor resaltan por su peculiar tono amarillo y fragancia que anuncia la temporada.













