
Las manos de mujeres, hombres, niñas y niños, de manera habilidosa entrelazan la palma que trajeron desde Aguacatenango, en el municipio de Teopisca, para convertirlas en reliquias de cruces para el Domingo de Ramos.

Como cada año, don Víctor Aguilar acude a Tuxtla Gutiérrez con su familia para ofrecer sus cruces, que asegura no son tan fáciles de elaborar.
A él le enseñaron su papá y su mamá, y él a su vez le ha enseñado a sus hijas e hijos. Aseguró que le gusta Tuxtla, aunque otros años agarran otros rumbos.

Es la Semana Santa el periodo que hacen una pausa para las labores del campo, recolectar la palma y formar las cruces, las cuales venden en Tuxtla afuera de las iglesias, en esta ocasión en El Calvario, donde dijo que las personas regatean el precio.
Andrea Pérez Hernández también de Aguacatenango invitó a la personas a continuar con la tradición de bendecir las palmas en el domingo de ramos y de paso, ayudarles a los indígenas de Teopisca con su economía.












