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Los ‘chinchines’ de Chiapa de Corzo, herencia de familia

De madera y morro; negro, rojo o blanco es el sonar de la algarabía de los “Parachicos” de Chiapas. Armar los ‘chinchines’ (sonaja) es todo un arte, a cada uno se le da un tono en particular.

Su bisabuela comenzó a elaborar chinchines; hoy es una tradición convertida en pasión para la familia Díaz Hernández.

Don Gutemberg tenía ocho años cuando comenzó a aprender…

Gutemberg Díaz Majata
Artesano
“Yo veía cómo laqueaba, cómo fondeaba y pues de ahí, mi mamá cuando éramos pequeños nos empezó a enseñar a dibujar, a trabajarlo, pues ya ahorita ya sabemos”.

Por el contrario, la señora Angelita, cuenta que aprendió por iniciativa propia a la edad de trece años, cuando se escapaba de su casa para acudir al museo para aprender a pintar.

María Ángeles Hernández Pérez
Artesana
“Y lo dejé por un tiempo; luego, de quince años, lo volví a retomar ya con mi propia cuenta, con mi propio negocio y aquí estamos”.

María Ángeles Hernández Pérez
Artesana
“Para mí es muy bonito, me encantó decorar, aprender a decorar, me encantó la técnica de la laca y claro que por los ratos que iba yo le echaba muchas ganas para aprender y me gustó”.

Armar los chinchines es todo un arte, a cada caparazón del fruto con el que se elaboran, se le da un tono en particular, que ya queda a elección del Parachico o de quien guste de hacerlo sonar.

Gutemberg Díaz Majata
Artesano
“Lleva una secuencia, porque hay que, cuando está verde hay que rasparle para que tenga un tono natural luego hay que quitarle la semilla, ya cuando está séquito se le empieza a hacer el procedimiento de armar los chinchines, ya le ponemos lo que es el manguito de madera, ya ese el carpintero nos lo entrega, y nosotros lo vamos armando le vamos dando un tono”.

En un día, se pueden llegar a producir cinco chinchines decorados a detalle y con el sello característico de la familia Díaz.

Gutemberg Díaz Majata
Artesano
“Hay varias técnicas de elaboración, por ejemplo, ahorita estoy aplicando un sellador, para posteriormente ponerle un fondo, puede ser un fondo negro, blanco, rojo y después decorarlo”.

Gutemberg Díaz Majata
Artesano
“Ya cuando está terminado la pieza ya le ponemos una resina que se encapsula para que tenga una mejor presentación. El procedimiento es tener, lo que nosotros le llamamos el morro, que es para el chin chin, ya utilizamos los balines… tenemos varias medidas, desde pequeños hasta el más grande”.

Sin embargo, aseguran que la técnica de la laca no es tan vendible hoy en día, por lo que decidieron pintar accesorios que resulten igual de atractivas para los turistas.

María Ángeles Hernández Pérez
Artesana
“Porque si vendo pura laca pues, para mí no, este… no toda la gente lo compra, la gente busca variedad y a veces quieren lo más económico. Y entonces, lo que es el trabajo de la laca no lo puedo dar económico porque lleva mucho proceso; tenemos que tener variedad para que así la gente le guste o busque a su gusto”.

Don Gutemberg y doña Angelita agradecen a quienes asisten a Chiapa de Corzo, principalmente en esta temporada de la fiesta grande.

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