Firmada por el obispo de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, la Diócesis emitió un comunicado para fijar postura sobre la crisis migratoria que se vive desde las caravanas que surgieron en 2018.

Lamentó que las y los migrantes tengan que agostar sus recursos en esta ciudad fronteriza en espera de un documento que les permita transitar de forma segura por México; “Los migrantes terminaron por gastar todo lo que traían e iniciaron un calvario angustioso de hambre, hacinamiento, drogas, problemas de salud y desesperación en general”.

Luego de hacer un resumen de las cuatro caravanas migrantes que se han formado en este 2021 y se su desarticulación por parte del instituto Nacional de Migración (INM) y de la Guardia Nacional, monseñor calificó como una cacería humana las redadas.

“Los distintos niveles de gobierno se unieron para iniciar una verdadera cacería humana, asustando, emboscando y desarticulando las caravanas, mediante el uso desmedido de la fuerza. Con una gran violencia, indiscriminada e innecesaria han atropellado e intimidado a los hermanos migrantes, de forma especial a las mujeres y a los niños”, sentenció.

Pero al mismo tiempo, dijo que detrás de la movilización de las y los migrantes, hay intereses de carácter personal.

“Somos conscientes que detrás de estas caravanas hay una infinidad de intereses, instituciones y organizaciones no gubernamentales que han hecho de los migrantes una industria para beneficio personal. Es probable que, por el trato recibido, la salida de las caravanas sea menos frecuente”, indicó.

 Finalmente, a los sacerdotes y agentes de pastoral solicitó que  unir fuerzas para ofrecer en las parroquias alimento, atención de la salud y alojamiento y hacer de Tapachula un espacio donde los migrantes “puedan recibir un gesto de amor al menos en estas tres necesidades que son las más urgentes”. 

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