José tiene 18 años de edad y toda su vida ha sabido de ejecuciones de parte del crimen organizado que controla la tierra donde nació: Pantelhó.

El sol pega duro en la calle Obregón de la cabecera municipal. Son las 2:20 de la tarde, pero a pesar del calor él no se mueve de la banqueta donde está concentrado el grupo al que decidió unirse, El Machete.

Lo son él, su papá y su tío, con quienes vive. Los tres, se unieron al llamado, sin dudarlo, de combatir por ellos mismos a la banda que controla este municipio tsotsil.

A su papá y su tío les tocó ver a Austreberto ya Dayli Herrera pasearse por el pueblo con pistola en mano, desafiando a la autoridad y hasta meterse a la presidencia municipal a dar órdenes.

Cansado él y su familia de oír de ejecuciones de amigos y gente de Pantelhó, decidió como muchos y muchas más poner un freno por propia mano.

José, de mirada fija y franca, sostiene un palo que decidió usar como arma. Los cateos en los que participó para desterrar a los criminales de su tierra, aseguró que son por su futuro, para andar sin miedo en las calles e ir y venir para lograr su anhelo, estudiar para ser profesor.

 

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