El travestismo desde una perspectiva

Daniel Caballero / Gustavo Caballero

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- La naturaleza le concedió un llamado distinto, nació y creció como hombre pero en su interior emanaba la discordia de género, alentado por el latir de su corazón Elías decidió dejar su hombría para darle paso a una mujer, Xóchitl.

Del génesis a la vida y de la muerte a su llamada segunda oportunidad, Alerta Chiapas se sienta a platicar con Gustavo Elías quien que cuenta que iluminado por un ente divino, decidió dejar el travestismo.

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

Mis primeros años

Originario de Tuxtla Gutiérrez, Don Gus; como ahora todos lo conocen cuenta que durante su infancia vivió días difíciles, debido a su preferencia sexual; además de luchar contra el rechazo constante de una sociedad que veía como pecado ser homosexual.

Siendo el más pequeño de sus hermanos, Elías no dejó que las ofensas de las personas le causaran daño; por lo que a los 18 años decidió salir de su casa para ser independiente y formar su propia vida.

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

Incursionó en diversos trabajos, pero no fue sino hasta que conoció la peluquería que su vida experimentaría un cambio total.

Alentado por conocer el mundo del glamour; Don Gus cuenta que en la etapa donde estudió belleza nació Xóchitl, abriéndole las puertas del éxito profesional y de los excesos.

Me convertí en travesti.

Ya situado en una buena reputación como estilista, Xóchitl dejó atrás los pantalones y el cabello corto; ahora se había transformado en una mujer llena de prestigio en el mundo en el que se desenvolvía.

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

“El éxito me alcanzó rápidamente; los amigos, el dinero, muchas amistadas; parecía que era una felicidad completa, al menos eso creía”.

Tocando las fibras del sentimiento Don Gus narró que pesé a estar rodeado de muchas personas sentía soledad, estaba lejos de su familia; “ellos no aceptaban que fuera una vestida”.

“Todo lo que sube, tiene que bajar”

La buena etapa del estilismo se había alejado de Xóchitl, los amigos, los amores, los días donde todo era diversión y risas, citando las palabras de José Alfredo Jiménez “cuando nadie te quiera, cuando todos te olviden, volverás al camino donde yo me quedé”.

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

Como un himno fermentado en la cabeza de Xóchitl, sumida cada vez más en una depresión, su soledad lo estaba consumiendo, hasta que de pronto vislumbró lo que consideró su segunda oportunidad.

Dios llegó a mi vida

“Tengo un negocio de ropa de segunda mano, fue ahí donde una persona llegó comenzamos a platicar de Dios, ese momento marcó mi vida; lo describo como si el mismo Dios me hubiera hablado.”

Don Gus nos platica que a raíz de la visita de aquella persona, decidió asistir a la reunión espiritual a la que había sido invitado, no importándole las críticas que pudieran generar su visita.

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

“Estuve llegando a la iglesia por varios meses, durante ese tiempo fui muy bien tratado por mi guía espiritual y los hermanos de la iglesia, jamás me había sentido tan feliz”.

Xóchitl tenía los días contados, fue una mañana de lunes donde Gustavo – su nombre verdadero -decidió dejar el camino de la homosexualidad.

“El amor de Dios me rescató de una vida de disfraces y mentiras, lo único que quiero es transmitir a las personas que antes me conocieron, que en esta vida siempre se puede comenzar de nuevo dejando que Dios entre a nuestras vidas.”

Un nuevo comienzo

Dejando el corazón en la entrevista, Don Gustavo nos regala una sonrisa mientras atiende a sus clientes que lo visitan en el bazar, donde vende de todo un poco. Los ingresos que genera le alcanzan para vivir y continuar divulgando lo que dice, Dios hizo en su vida.

 

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

 

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

 

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

 

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

 

Gustavo Elías
Foto: Daniel Caballero

 

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