Antes del 26 de mayo de 2016, 246 indígenas del ejido Puebla del municipio de Chenalhó vivían del campo cosechando frijol, maíz y criando a sus pollos y borregos; hoy sus casas son campamentos improvisados de plástico, sobre el cemento de un parque público de San Cristóbal de Las Casas.

Salieron desplazados de su tierra por temas electorales, asegura Araceli Cruz López, quien todavía recuerda la crueldad con la que entraron a su casa los paramilitares para echarlos. En el acto, mataron a su papá, a su mamá y a su tío.

Son mil 250 días que han pasado y donde antes significaba salir al patio por alimentos, hoy representa todo un reto, pues esperan que el Gobierno les lleve comida que a veces tarda una semana o quince días.

“Estamos en San Cristóbal en un campamento provisional, nos encontramos allá. Sobre el alimento ha faltado, a veces no llega, a veces tarda una semana o quince días y así la hemos pasado”, lamenta.

Araceli asegura que estar en el campamento es muy triste, no tienen nada que hacer, extrañan su comunidad, de la que fueron desplazados por la ex presidenta municipal Rosa Pérez Pérez, y aunque ya no está en el cargo, el Gobierno no ha podido hacer nada para regresarlos.

“El 26 de mayo de 2016 fuimos desplazados por temas electorales, nos desplazaron grupos paramilitares, llegaron casa por casa y destruyeron nuestras casas, asesinaron a mi papá, a mi hermano, a mi mamá, mis amigas salieron heridas, huyendo con sus hijos y ancianos”.

Puntualiza que siguen a la espera de una solución, confía ella y el grupo de más de 200 indígenas que volverán al lugar que los vio nacer y lamentó que temas electorales lleve a personas a cometer locuras.

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