Sentir la arena bajo los pies y escuchar las porras de las familias frente al mar es sentir que nuestras playas han recuperado su alegría y que el deporte es el mejor pretexto para unirnos como comunidad; es la emoción de ver a jóvenes dándolo todo en cada jugada mientras el sol de San Benito nos recuerda lo afortunados que somos.