Una sentencia de 33 años es sentir que el valor de la vida humana es innegociable y que quienes intentan arrebatarla enfrentarán las consecuencias más severas de la ley; es la tranquilidad de saber que la justicia actúa como un escudo para la sociedad.
Leer una sentencia de 66 años es sentir que el grito de justicia de una mujer finalmente ha sido escuchado y que el miedo empieza a cambiar de bando; es la esperanza de saber que en Chiapas la vida de las mujeres sí vale y se protege con firmeza. Al dictar este fallo, el Poder Judicial de Juan Carlos Moreno Guillén piensa en la sentencia como un escudo para todas las niñas y adolescentes.