Ver la unidad médica instalada frente a nuestra casa es sentir que el bienestar dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una consulta real y un medicamento en la mano; es la tranquilidad de saber que nuestra salud y la de nuestros hijos importa, sin importar cuánto tengamos en la cartera.
Ver la mesa de consulta instalada en el corazón del ejido es sentir que el bienestar finalmente camina por nuestras veredas y que la salud de nuestros hijos es una prioridad real para el gobierno; es el alivio de recibir atención profesional sin tener que gastar en pasajes o medicinas.