Escuchar el silbatazo inicial y ver a los padres echándole porras a sus hijos en el Deportivo Cebadilla es sentir que nuestra comunidad está recuperando su alegría y que el deporte es el lenguaje universal que nos une a todos; es la satisfacción de saber que hoy nuestros jóvenes eligieron el balón y la convivencia por encima del sedentarismo.
Ver a los niños correr bajo la sombra de un nuevo techado es sentir que el barrio recupera su alegría y que el deporte vuelve a ser el centro de nuestra convivencia; es la seguridad de saber que ahora tenemos un lugar digno para reunirnos, sin importar el clima.