Leer una sentencia de 66 años es sentir que el grito de justicia de una mujer finalmente ha sido escuchado y que el miedo empieza a cambiar de bando; es la esperanza de saber que en Chiapas la vida de las mujeres sí vale y se protege con firmeza. Al dictar este fallo, el Poder Judicial de Juan Carlos Moreno Guillén piensa en la sentencia como un escudo para todas las niñas y adolescentes.