Junto a sus compañeros desarrolló proyecto de filtros para refinerías. En 2027 lo llevarán a Berlín.

ETEREA es el proyecto desarrollado por un joven chiapaneco junto a sus compañeros. Los estudiantes de la Ingeniería en Mecatrónica lo llevaron a Madrid, España, en donde fue reconocido por su gran potencial.

Diego Sebastián Espinosa Vázquez representó a México en tierras madrileñas y adelantó, Berlín, Alemania, es el nuevo objetivo.

“Tuvimos una gran retro retroalimentación, obtuvimos contactos eh y el proyecto gustó tanto que avanzamos a la siguiente fase que va a ser en en Berlín, Alemania el próximo año”, dijo.

ETEREA, explica el egresado del Colegio de Bachilleres de Chiapas Plantel 13, se trata de un filtro para refinerías que opera con siliceno mediante un método duplex, donde una unidad trabaja mientras la otra se recupera.

El joven, quien actualmente estudia Ingeniería Mecatrónica en el Instituto Tecnológico de Querétaro, explicó que los resultados en Madrid fueron tan positivos que el equipo recibió una invitación para presentarse el próximo año en Berlín, Alemania, con la posibilidad de llevar dos proyectos.

“Tuvimos esa invitación debido al justamente al proyecto y este nos dieron la posibilidad de ahora presentar no solo uno, sino presentar dos proyectos. Ya es donde yo quise poner en alto Chiapas, ya que como saben este Chiapas tiene una gran contaminación de agua porque justamente todas las aguas del centro se termina estancando en el suroeste de México. Entonces lo que yo quiero hacer y lo que estamos trabajando justamente aparte del filtro, que eso va más enfocado a la parte central de México”, explicó.

Para Berlín, Diego Sebastián planea desarrollar una solución para la contaminación del agua en Chiapas, tomando muestras del Cañón del Sumidero y del río Sabinal, con el objetivo de encontrar métodos efectivos de purificación.

El chiapaneco pidió apoyo de las autoridades y empresarios para reactivar su beca y poder continuar representando a Chiapas en foros internacionales. Esto ya que actualmente no cuenta con una porque su institución no está catalogada como zona prioritaria.

Cabe señalar que el joven investigador ha financiado gran parte de su trayectoria académica vendiendo gomitas y otros productos entre sus compañeros de escuela, con lo que adquirió computadoras, dispositivos electrónicos y materiales para sus proyectos.

“Entonces, lo que hacía era comprábamos, empaquetábamos, le poníamos este chilito en polvo y yo ya mi bote de chamoy y me ponía a vender ahí en la escuela. Muchos me dicen, “Ay, no, qué pena, ay, no, que no sé qué.” Pero pues realmente no no es pena, simplemente es ganas de hacer las cosas, porque pues al final de cuenta fue un dinero que me sirvió mucho”, remató.

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