
Antes del panteón, se erigió una iglesia, y alrededor se construyó el camposanto, una disposición poco común en México.
Después de la conquista española, un evento inesperado marcaría para siempre la historia del municipio de Acapetahua.
Se cuenta que esta misteriosa caja, de un peso extraordinario, contenía una imagen de Cristo en la cruz. Los pobladores lo interpretaron como una señal divina, un milagro que hoy se conoce como el Señor de Acapetahua.
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