
Desde Guatemala a Chiapas, un compromiso con el medio ambiente y la enseñanza del buceo
Sergio Westendorf, un buzo originario de Guatemala, llegó a Chiapas durante la pandemia con el propósito de cumplir su sueño: abrir una escuela de buceo y compartir la belleza del mundo submarino. Sin embargo, su labor va más allá de la enseñanza, pues también busca concientizar sobre el daño ambiental en los cuerpos de agua y se dedica a limpiarlos de basura.
“Siempre encontramos basura, a veces el viento la arrastra sin que las personas se den cuenta. Siempre que buceamos y vemos desechos, los sacamos”, explica Sergio.
Buceo: una experiencia que cambia vidas
Para Sergio, cada inmersión es una oportunidad única, no solo para quienes experimentan el buceo por primera vez, sino también para él mismo.
“Todos los buceos son diferentes, aunque hayamos ido mil veces a Chucumaltic, cada experiencia es distinta. Lo bonito es la vida bajo el agua, es algo increíble”, comenta.
El buceo no solo le permitió encontrar una nueva pasión, sino que también cambió su vida por completo, ayudándole a reducir el estrés y a ver la vida desde otra perspectiva.
“Antes vivía estresado, tenía una empresa en Guatemala y era una carga constante. Me gustaba bucear y cada que podía lo hacía, pero no estaba en mis planes dedicarme a ser instructor”, relata.
Superar miedos bajo el agua
Bucear es un reto tanto físico como mental. Sergio destaca que muchas personas logran superarse a sí mismas a través de esta experiencia.
“Tienen que probarlo, ¿desde hace cuánto no hacen algo por primera vez? Si están pensando en hacerlo, esta es la oportunidad. No es costoso y lo que se siente al lograrlo es increíble. Hay quienes incluso se certifican y siguen buceando”, enfatiza.
Requisitos para vivir la experiencia
El buceo requiere concentración en la técnica y seguridad, por lo que no todos logran adaptarse a la primera.
“Los requisitos son ser mayor de 18 años y saber respirar correctamente. La respiración por la boca es el mayor desafío, incluso algunos sienten pánico. Pero hay personas que no saben nadar y aún así bucean sin problemas”, explica.
Para muchos, el buceo no solo es un deporte, sino una forma de superar miedos y experimentar una conexión profunda con la naturaleza.
“Es la sensación de haber logrado un reto personal, de vencer miedos y superarse. Además del ejercicio físico, es una experiencia transformadora”, concluye Sergio Westendorf.




















