
Familiares, amigos y ciclistas chiapanecos se unieron para pedir seguridad luego de la muerte de la chiapaneca en Nuevo León.
Partió de este mundo, pero no será olvidada por su círculo más cercano, por quienes la conocieron y que por un accidente tuvieron que decirle adiós.
La chiapaneca Alejandra Román murió cuando rodaba en un parque natural de Nuevo León, atropellada por un conductor presuntamente ebrio, pero su memoria sigue presente entre familiares y amigos que la despidieron rindiéndole un homenaje.

Con un altar montado en la Plaza de la Paz de San Cristóbal de Las Casas, un nutrido grupo de conocidos, familia, amistades y ciclistas recordaron a la joven de 28 años, con un momento de aplausos y una rodada por calles de la ciudad colonial en los Altos de Chiapas.

El altar fue adornado con flores, fotografías de la chiapaneca y saturado de veladoras. Su madre, Patricia Zamudio, dio palabras de agradecimiento a quienes se unieron para recordar a Alejandra desde su natal San Cristóbal, a más de una semana de su partida.

“Y créanme que eso es gratificante, que nos ayuda a no derrumbarnos y estos momentos aquí, en San Cristóbal, en nuestra tierra […] muchísimas gracias de verdad por acompañarnos”, externó.

La rodada-homenaje también fue en son de protesta para exigir garantías de seguridad a los grupos de ciclistas que usan este medio como transporte o como forma de hacer un deporte que, de ser su actividad física favorita, se ha convertido en un riesgo latente para quienes lo practican ante personas que conducen en estado de ebriedad.
“No queremos más bicis blancas”, reclamaron.


























