
Director de primaria fue arrestado por pederasta
La detención de Gustavo “N”, director de una escuela primaria en Ostuacán, vuelve a poner sobre la mesa una dura realidad en Chiapas: la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes no solo persiste, sino que aumenta.
Las cifras en Chiapas, de acuerdo a la Fiscalía General del Estado (FGE), hablan por sí solas. Tan solo entre enero y septiembre de 2025 se registraron 253 carpetas de investigación por pederastía y 197 por violación, lo que representa un incremento del 9.5 % respecto al año anterior.

La detención de este Director fue ejecutada por la Agencia de Investigación e Inteligencia Ministerial y la Guardia Estatal Preventiva, acusado de pederastía agravada por hechos ocurridos presuntamente dentro del propio plantel, los pasados 15 de octubre y 3 de noviembre; y fue puesto a disposición del órgano jurisdiccional correspondiente, que definirá su situación jurídica en los próximos días.
Datos oficiales revelan que en Chiapas, nueve de cada 10 víctimas de pederastia son mujeres, y que el 62 % de los casos corresponde a menores de entre 12 y 17 años.
A pesar de los avances institucionales, la impunidad sigue siendo un enemigo difícil de erradicar. En 2021, de mil 399 carpetas de investigación abiertas por delitos sexuales contra menores, solo 55 terminaron en sentencia condenatoria, de acuerdo con informes del Congreso del Estado.
El fiscal General del Estado, en su último informe del 3 de noviembre, reconoció un incremento del 8 % en los delitos sexuales denunciados, pasando de 490 casos en 2024 a 531 en 2025, aunque lo atribuyó al aumento de la confianza ciudadana en la denuncia y a la creación de una fiscalía especializada en la atención de niñas, niños y adolescentes.
Detrás de cada cifra hay una historia que no debería repetirse. En Chiapas, donde la niñez debería estar protegida en las aulas, los casos de abuso revelan una herida abierta en el sistema educativo y judicial. Porque cuando el aula se convierte en escenario del delito, la confianza se quiebra, y con ella, la promesa de una infancia segura.

























