
En comunidades las autoridades tradicionales imponen fuertes multas a quienes son señalados por prácticas que alteran la armonía comunitaria.
La creencia en la brujería y los “trabajos satánicos” sigue profundamente arraigada en las comunidades indígenas de los Altos de Chiapas, especialmente en los municipios de San Cristóbal de Las Casas, Teopisca y San Juan Chamula. Esta práctica, según los habitantes, se utiliza para hacer daño, conseguir dinero o asegurar una pareja.
Recientemente, se han reportado varios hallazgos que reafirman la persistencia de estas creencias. En una comunidad de San Cristóbal, se encontraron muñecos de trapo, velas y nombres de personas en hojas quemadas. De manera similar, en Teopisca, encontraron fotografías y nombres.
Las comunidades indígenas de la región sancionan estos actos de acuerdo con sus usos y costumbres. Las autoridades han advertido que quienes sean encontrados culpables pueden ser castigados, incluso con la expulsión de la comunidad y la confiscación de sus bienes.
A lo largo de los últimos años, se han presentado varios casos de mujeres retenidas y multadas por supuestos actos de brujería.
En el 2021, dos mujeres de Cuchulumtic, en San Juan Chamula, fueron obligadas a pagar una multa de 200 mil pesos, por encontrarlas realizando esas prácticas.
En San Cristóbal de Las Casas, en agosto de 2023, una mujer de la tercera edad fue detenida y encarcelada. A ella, para ser liberada, le exigieron un pago de 15 mil pesos.
El año pasado, en noviembre, una mujer indígena de Yaal-Chitom fue retenida y trasladada al domo de la comunidad, donde se le impuso una multa de 100 mil pesos para poder ser liberada.
Estos casos dejan de manifiesto que cómo la brujería no es solo una creencia, sino que también es una práctica que tiene consecuencias severas en las comunidades de los Altos de Chiapas.















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