
Jóvenes bioquímicos chiapanecos apuestan por sorgo y mijo para crear alimentos saludables y sin sellos de advertencia
En los laboratorios del Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, un grupo de estudiantes de ingeniería bioquímica está revolucionando la manera en que comemos. Lejos de las grandes industrias, estos jóvenes chiapanecos han decidido experimentar con cereales poco comunes como el sorgo y el mijo, buscando crear alimentos más saludables, llenos de sabor y libres de gluten. Su objetivo: que los productos chiapanecos compitan en calidad y salud en cualquier mesa del país, sin sellos de advertencia y con innovación local.
Guiados por la materia “Ciencia y Tecnología de Cereales”, estos futuros ingenieros de alimentos han pasado horas investigando y experimentando con una variedad de granos. Desde el familiar maíz y trigo que vemos a diario, hasta opciones menos convencionales como el sorgo marrón y el mijo blanco, han aprendido a dominar cada aspecto de su manejo.
Ian López Álvarez, uno de los estudiantes, compartió que “durante todo el curso, hemos adquirido conocimientos sobre el control y mantenimiento de diferentes granos. En el laboratorio, desarrollamos tecnologías y realizamos análisis físico-químicos, desde el porcentaje de germinación y la viabilidad de los granos, hasta la acidez, el pH, la humedad y las proteínas. Todo esto nos ha dado habilidades que nos permitirán defendernos en la industria”.
El grupo de jóvenes han logrado algo que es una prioridad para muchos, por ejemplo: eliminar el gluten de los productos. Ian, se enfocó en el sorgo marrón, un grano africano resistente al calor, las plagas y la sequía. “Fue un reto, porque tuvimos que tratarlo desde cero”, explica, “es un grano difícil de conseguir aquí”.
Esta materia no solo les da una base técnica sólida, sino que también los reta a pensar en la presentación y la inocuidad alimentaria, que sus productos sean seguros, atractivos y sin sellos de advertencia.













