
En la región del Soconusco, en Chiapas, se gesta un cambio significativo en el campo. Lo que antes eran extensas áreas dedicadas al cultivo de mango y plátano, e incluso a la ganadería, hoy ceden terreno a una producción que ha demostrado ser mucho más rentable en las últimas tres décadas: la palma africana.
Las hectáreas se visten de un verde intenso, marcadas por las plantaciones de palma, cuyo fruto es la materia prima para la extracción de un aceite cada vez más demandado.
La Sociedad de Producción Rural “La Palma” es un claro ejemplo de este auge, con 150 socios dedicados exclusivamente a su cultivo.













