
En la zona norponiente de Tuxtla Gutiérrez, el Fraccionamiento Bonampak enfrenta una creciente preocupación por el deterioro del suelo. Lo que inició como la construcción de una plaza, ahora se ha convertido en una gasera, generando temor entre los habitantes ante el riesgo de un posible derrumbe.
La avenida sureste es el punto más vulnerable, donde el impacto de la construcción es evidente.
Los vecinos expresan su inquietud por la inestabilidad del terreno, especialmente durante la temporada de lluvias.
También denuncian la falta de respuesta de las autoridades y señalan que siete viviendas ya han sufrido problemas por el bloqueo del canal de desagüe.













