
En un pequeño cuarto en Tuxtla Gutiérrez, Oscar y Griselda luchan día a día por la salud de su hija, Jemima Daniela. Originarios de Palenque, esta familia tuvo que cambiar su residencia debido a la delicada condición de la pequeña.
Jemima nació con malformación anorectal y fue trasladada a Tuxtla Gutiérrez para una operación. Sin embargo, desarrolló otras enfermedades, como el crecimiento del corazón y parálisis cerebral. Ahora, depende de un tanque de oxígeno y un concentrador, requiriendo la atención constante de sus padres.
A pesar de las dificultades, Oscar, un campesino, ha encontrado empleo para solventar los gastos. La familia ha recibido apoyo de personas solidarias y un grupo de iglesia, quienes les han dado ánimo para seguir adelante.














