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Historias que Marcaron Tapachula: Entre el Café y la Generosidad

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Ya comenté en uno de mis artículos anteriores la historia de uno de los tapachultecos más recordados por su trayectoria de vida y su legado, nos referimos a don Teodomiro Palacios. La riqueza de la tierra de ésta región permitió la prosperidad de muchas familias visionarias que advirtieron la bonanza que les traería su explotación.

Las condiciones de lejanía de las capitales y centros de decisión política de México y Chiapas hacia Tapachula creaba las condiciones para que en esos ya lejanos años varios de esos notables destinaran buena parte de su patrimonio a que éste formase parte de la comunidad del Municipio. Justo hace unos días que visité a mi tío Juan Constantino, en nuestra habitual charla semanal él me platicó cuando era un chaval, y conoció la casa de Don Alejandro Córdova; ubicada en la parte sur poniente de la ciudad, aunque ahora estaría en el primer cuadro, en esos años el inmueble estaba retirado del centro, mi tío recuerda de la casa su imponente portón de madera y su señorial fachada que, aunque algo deteriorada en los años que la conoció, él adivinó en ella su esplendor de sus mejores años cuando la habitó don Alejandro.

Integrante de una dinastía de agricultores donde su familia es de las auténticas tapachultecas con raíces de más de una centuria en la ciudad, don Alejandro era la firma principal de la cafeticultora “San Gerónimo”; su nombre pasa a la memoria histórica local cuando él dona al pueblo de Tapachula una enorme extensión de terreno de más de 20 hectáreas en los linderos de la ciudad en su parte sur oriente colindante con el río Texcuyuapan.

Hace una centuria en esa zona se habilitó una pista de aterrizaje de la compañia de aviones del célebre Francisco Sarabia la cual se llamó “Gertrudis Sánchez” y al construir el nuevo aeropuerto en Los Cerritos en la década de los años 30, Don Alejandro dona ese terreno para la construcción de una central deportiva que hasta la fecha existe, y que ubicamos en el polígono del par vial de la 9a sur, la 2a calle oriente y la 13 avenida sur; donde apreciamos el Auditorio Municipal, el campo de fútbol que lleva su nombre, y varias instalaciones más.

Otro personaje tapachulteco cuya filantropía está en la memoria de la ciudad tiene la cualidad que no nació en Tapachula pero su amor por ésta tierra le llevó a legarle valioso patrimonio. Nacido en Tonalá pero avecindado tapachulteco desde muy joven, Teófilo Acebo se dedicó a trabajar y de esa ardua labor logró amasar una considerable fortuna que se plasmó en un patrimonio compuesto por varias propiedades urbanas y rústicas en Tapachula y Unión Juárez, de éste municipio Don Téofilo era el propietario de las fincas “Muxbal” y “Paso del Norte”. Don Teófilo se casó con Carmen Marroquín, y al fallecer él, en su testamento del 14 de enero de 1914 se destinó hacia los habitantes pobres de Tapachula y Tonalá, su patrimonio tasado en 2 millones de pesos en plata, para ello se administró su legado mediante el Decreto 99 de fecha 14 de enero de 1919, donde se crea la Beneficencia Privada de Soconusco y Tonalá, destinada a sostener la operatividad de los hospitales de Tonalá y Tapachula, y su nueva escuela Preparatoria.

En ese decreto de 1919 el Gobernador Villanueva creó la Escuela Preparatoria de Tapachula y al hospital de Tapachula le nombró “Carmen de Acebo” en memoria de la viuda del señor Acebo.

Leopoldo Constantino García.- Cronista de la ciudad de Tapachula, es Contador Público y Maestro en Administración, imparte cátedra en Universidades de dicha ciudad y escribe artículos relacionados con Administración y temas afines para plataformas digitales.

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