
Más de un millón de hectáreas concesionadas mientras comunidades enfrentan estragos ambientales
La minería en México es una de las industrias más influyentes del país. Con más de 1,190 unidades mineras, representa el 2.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y el 8.2 por ciento del PIB industrial, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2021.
En Chiapas, organizaciones civiles han identificado la existencia de más de 120 concesiones mineras activas, abarcando un territorio de más de un millón de hectáreas. Sin embargo, en Tuxtla Gutiérrez, no se reportan minas en operación… al menos, oficialmente.
Extracción de materiales en Copoya: daños ambientales
Al sur de la capital chiapaneca, en el ejido Copoya, la extracción de materiales pétreos está generando un impacto negativo en la comunidad. De acuerdo con reportes ciudadanos, existen al menos nueve bancos de extracción, cuya actividad ha provocado afectaciones ambientales y sociales.
Los habitantes han expresado su preocupación por los daños en los ecosistemas locales, el aumento del polvo en el aire y la alteración del paisaje natural. A pesar de las denuncias, la regulación de estas extracciones sigue siendo un tema poco claro, sin un control visible por parte de las autoridades.
La explotación minera en Chiapas sigue en crecimiento, mientras comunidades como Copoya resienten los efectos de una actividad que, aunque genera beneficios económicos, también deja huella en el medio ambiente y la calidad de vida de la población.

























