
El presidente López Obrador desestima la gravedad de la situación en la frontera sur, calificando los informes como exageraciones. Pero la realidad en Chiapas es muy diferente.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha desestimado las preocupaciones sobre la situación en la frontera sur de México, calificando los informes de desplazados y violencia en Chiapas como exageraciones. Sin embargo, la realidad en el estado pinta un panorama muy diferente, según testimonios y reportes locales.
Mientras el presidente minimiza la situación, las cifras de familias desplazadas y los incidentes violentos en la región fronteriza con Guatemala continúan aumentando. Los habitantes de la zona y las organizaciones locales reportan un clima de inseguridad que contradice las declaraciones oficiales.
En un reciente video, López Obrador calificó las preocupaciones como “escándalos” promovidos por sus adversarios y “seudo defensores de derechos humanos”.
“Hay una confrontación de dos grupos (…) algunas comunidades se han desplazado a Guatemala, pero están en la frontera, porque viven en la frontera del lado mexicano y se pasan del lado guatemalteco”, aseguró el presidente.
“Ayer, por ejemplo, eso de Chiapas, nuestros adversarios y las organizaciones seudoindependientes o seudo nogubernamentales o de la llamada sociedad civil o seudo defensores de derechos humanos están haciendo todo un escándalo”, acusó.
Los testimonios recogidos en la región presentan un contraste agudo con el discurso presidencial. Un fragmento de video, tomado el 25 de julio de 2024, muestra la cruda realidad que enfrentan las familias desplazadas en Chiapas, mientras las autoridades federales aseguran que la situación está bajo control.
En otro fragmento de video, el entrevistado destaca que la atención a los desplazados ha sido insuficiente, a pesar de los esfuerzos de las autoridades locales. Sin embargo, estas voces apenas se escuchan en el debate nacional.
La desconexión entre el discurso presidencial y los hechos sobre el terreno plantea serias dudas sobre la respuesta del gobierno federal ante la crisis en Chiapas. Mientras tanto, la situación en Chicomuselo y otras zonas afectadas continúa deteriorándose, con familias viviendo en condiciones precarias y la violencia extendiéndose más allá de la frontera.
La falta de una respuesta adecuada a la crisis por parte del gobierno federal mantiene a muchas comunidades en Chiapas en una situación de vulnerabilidad y desesperanza.


























