
El 6 de agosto de 2003, estudiantes de la Escuela Normal Rural Mactumatzá sufrieron lo que consideran, la peor represión que han sufrido, por manifestarse para que cancelara un examen de oposición para conseguir plazas al egresar. Por ello marcharon este día.

En ese momento, además de los daños a las personas, también hubo la orden de destruir la Normal.
Uno de los edificios dañados fue el internado, el cual consideran necesario porque la mayoría de las y los alumnos son de comunidades lejanas que necesitan estudiar para salir adelante.
A 21 años de ese suceso, todavía lo reclaman, toda vez que actualmente, el alumnado no cuenta con un espacio digno para dormir.

Por ello apeló que se necesita que haya instalaciones dignas, donde las y los estudiantes puedan descansar, para que su rendimiento escolar sea óptimo.


























