
La noche del domingo 28 de junio, un comando armado accionó en contra de una vivienda donde se encontraban personas migrantes del país de Honduras, lo que dejó un saldo de una mujer muerta de 24 años de edad y cinco heridas, entre ellas una niña de seis años.
Aunque no se ha oficializado el móvil de este atentado, migrantes han denunciado diversas irregularidades en su paso por México, como extorsiones, violaciones a sus derechos humanos y sexuales, tanto de grupos civiles armados como de las autoridades.
Este hecho motivó al Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas Derechos Humanos en México y a la Agencia de la ONU para Refugiados a posicionarse y mostrar su preocupación ante este suceso.

Ambas organizaciones indicaron que “la inseguridad ha derivado en que las personas en movilidad estén expuestas a mayores riesgo, como secuestro y tráfico de personas”.
Además, expresaron que esperan que el Gobierno Federal continúe con la labor de enviar efectivos de seguridad, para que las personas que migran estén seguras.
“Ambas agencias confían en que el Gobierno mexicano seguirá desplegando esfuerzos para garantizar la seguridad de las personas solicitantes de asilo, refugiadas y desplazadas en el sur del país. ACNUR y ONU-DH continuarán colaborando en el marco de sus respectivos mandatos”.

























