Grave la contaminación en Frontera Comalapa y por la pobreza a las familias no les queda de otra que usar agua que les enferma

 

En Frontera Comalapa, en la comunidad El Jocote, el río Santo Domingo presenta graves signos de contaminación pues en él depositan de todo: basura, descargas de aguas negras y excremento. Pero no es lo peor, de él hacen uso para beber y bañarse.

El río también conocido como “El Jocote” está a 24 kilómetros de la cabecera. Ciudadanas y ciudadanos recuerdan con nostalgia su esplendor, famoso por su claridad, la flora y la fauna, al cual bajaban las familias a bañarse incluso de Comitán y Guatemala. Hoy, es un cochinero.

Una ciudadana indica que la contaminación empezó hace 40 años, pues en él depositan su basura las familias y lo que genera una granja de puercos.

Son de las comunidades El Jocote y Potrerillo que se hacen descargas de aguas negras, así como de Las Casitas, del ejido Cuauhtémoc y de la población que vive en los márgenes.

El afluente presenta toneladas de basura, es notorio; el agua es turbia, presenta mal olor y los ciudadanos denuncian que los árboles de las orillas están empezando a secarse.

Además, ya no es un río caudaloso, es menos la cantidad de agua y los peces que en él habitaban, han tornado su color.

Incluso así, con la evidente contaminación, hay familias que reconocen que siguen utilizando el agua para regar la siembra, para lavar ropa e incluso para bañarse, ante la falta de recurso para comprar pipas de agua purificada.

 

 

Una vecina de la zona aseguró que una de sus hijas cayó al río y tragó un poco de agua, derivado de ello se enfermó; pero esto se debe a que no les queda de otra, deben bañarse literalmente en un río de excremento.

 

“Uno aunque sea así se baja a bañar porque no hay agua, llevamos incluso, la hervemos bien y así se tiene que tomar (sic)”, asegura.

Y sí, también pescan. La pobreza en este municipio frontera entre Chiapas y Guatemala es tal, que aún con río contaminado, aplican las artes de pesca para alimentarse.

Este afluente es utilizando ahora prácticamente como basurero, los animales muertos ahí van a parar. Las alergias en los cuerpos de los lugareños, es evidente.

Existe una planta de tratamiento de aguas residuales, pero no opera y por eso a las comunidades no les queda de otra que tirar al río sus aguas negras.

Ya hicieron estudios para estimar el costo y resolver la contaminación, por medio de la colocación de tubos que lleven las aguas negras a la planta de tratamiento, el costo en el 2003 era de 9 millones de pesos. Pero quedó sólo en proyecto.

Los vecinos están preocupados, ya se están uniendo para mejorar su calidad de vida y su entorno. De momento, el río Santo Domingo está muriendo lentamente.

 

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