En este municipio indígena de Chiapas a sus muertos los reciben con un espectáculo floral

Zinacantán deja en claro su vocación florista en este Día de Muertos. Su panteón, luce impresionantemente colorido para recibir a sus fieles difuntos.

Miles de flores, arreglos florales y juncia ocultan las bóvedas, en su mayoría de cemento y muy pocas de tierra. El olor es penetrante, se mezcla el aroma del cempasúchil, los crisantemos, las rosas, las lilis, las imponentes casa blanca y muchas más.

En las orillas de la cabecera, en lo alto de una colina, ahí descansan los muertos de los zinacantecos, cuya vestimenta floreada se mimetiza con el entorno de este día de celebración.

A sus difuntos les montan una ofrenda muy rica compuesta por chicozapotes, cañas, limas, guayabas, plátanos, uvas, manzanas, chayotes, mandarinas, mazorcas y la coca cola que no puede faltar.

El 1 de noviembre pareciera que todas las flores del mundo se concentraran en el municipio indígena de Zinacantán.

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