Una bolsa de plástico tarda menos de cinco segundos en producirse, tiene una vida útil de cinco minutos y puede tardar hasta cinco siglos en degradarse, explica Daniel Calleja, director general para el Medio Ambiente de la Comisión Europea. “A esta información hay que añadir un dato: al ritmo en el que vamos, para el 2050, habrá más masa de plásticos en el mar que peces”, advierte: “Por cosas como ésta, está claro por qué debemos pasar de una economía lineal a una economía circular”, advierte el funcionario europeo.

Daniel Calleja es uno de los líderes de la delegación europea que estuvo en México la semana pasada. Fueron 70 empresas de 17 países, acompañados de algunos funcionarios. El objetivo era compartir experiencias para impulsar la economía circular en México. “El potencial para México es enorme porque sólo se recicla 9.6% de los residuos. En términos generales, las oportunidades tienen que ver con incrementar lo que se recicla, pero también con reducir lo que se desecha”.

En México se producen 44 millones de toneladas anuales de residuos y desechos. Esta cifra se incrementará hasta 65 millones en el 2030, de acuerdo a proyecciones que suponen un escenario donde no se toman medidas más radicales. La delegación europea celebró encuentros con empresarios mexicanos y también tuvo encuentros con funcionarios de la Ciudad de México y el gobierno federal.

Manejos de residuos es una de las tres mayores áreas de oportunidad que Daniel Calleja identifica para México. Las otras dos están en el manejo del ciclo del agua y en la transformación de los desechos y residuos en energía. “Las oportunidades son enormes, la Unión Europea quiere trasmitir su experiencia y establecer un diálogo con las autoridades, los negocios y la sociedad mexicana. Allá, alrededor de la economía circular se han generado 4 millones de empleos y un valor económico de 147,000 millones de dólares. Una implementación más profunda llevaría este número a 600,000 millones de dólares. Nuestra meta es reciclar 30% en el 2030”.

El funcionario europeo describe la transición de la economía lineal a la economía circular como uno de los mayores retos: “No hay opción, simplemente porque no tenemos un planeta B para mantener funcionando la economía lineal, necesitaríamos 1.7 planetas”. Economía lineal es aquella en la que se produce, consume y tira, así nomás. La economía circular implica un cambio radical: se produce con menos materiales y luego de consumir, se reutiliza la mayor proporción de lo utilizado.

Daniel Calleja trae en su portafolio algo que parece un lingote de oro. “Este no es de verdad, pero hay una empresa en Bélgica que está produciendo lingotes a partir del reciclaje de teléfonos móviles. Se necesitan 50,000 para producir el equivalente a 1 kilogramo de oro. La mayoría de los móviles va a la basura; es necesario aprender a ver los vertederos como minas de oro”, explica con una sonrisa. Se quita los lentes y cuenta otro ejemplo: “hay una empresa que usa botes de pesca para pescar plástico en el mar. Convierte la pesca en gafas. Se llama Sea to See (algo así como: mar para ver)”.

¿Por dónde empezar? Es importante crear un marco regulatorio estable, dice Daniel Calleja. En paralelo, hay que trabajar en aspectos relacionados con la educación y la gobernanza, involucrar a la sociedad. Las empresas deben ser exigidas pero también apoyadas, “no es una moda, es una obligación: generar menos desperdicio en la producción y reutilizar al máximo lo que se usa. Los gobiernos y los consumidores deben trabajar con las empresas para hacer una realidad la responsabilidad extendida del producto; la economía circular es excelente para el planeta, pero también es buena para los negocios”.

Con información del El Economista

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