Carlos Palomeque, cada vez más dueño de una casa en abandono

En la mira / Héctor Estrada

A casi once años de haber dejado la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez como su principal copo de poder en la entidad chiapaneca, hoy del Partido Acción Nacional (PAN) en Chiapas sólo quedan retazos de lo que fue; de un partido minado, desarticulado, prostituido y desquebrajado desde su interior que ahora luce políticamente vacío.


Hace unos días y después de varios meses sin figurar en la escena política chiapaneca el blaquiazul dio la nota al emitir una advertencia de expulsión contra Felipe Granda Pastrana por lo que denominó como una “traición al partido debido a la partición del empresario en eventos públicos de otras fuerzas políticas.


La amenaza provocó la renuncia casi inmediata de Granda Pastrana quien aseguró que su salida se debida a que su permanencia en Acción Nacional simplemente ya no convenía a sus intereses, dando por concluida una afiliación de varios años que lo llevaron a ocupar cargos dentro del partido e instancias gubernamentales.


La salida de Felipe Granda, uno de los principales “benefactores” del panismo tuxtleco, no sorprende, es algo que se venía cocinando desde hace ya un par de años con los constantes acercamientos del empresario con otros partidos afines al poder en turno y sus más recientes apariciones junto a figuras del Verde Ecologista o eventos del Partido Mover a Chiapas.


Aunque el “empresario de telas”, que heredó la presidencia municipal interina de Seth Yassir Vázquez Hernández, no fue precisamente un militante critico al gobierno que defendiera los colores de su partido desde la oposición, su partida de Acción Nacional en Chiapas si pesa y deja en claro la desintegración que hoy reina en ese partido.


Para nadie es un secreto la notoria lejanía y casi clandestinidad con la que hoy operan importantes figuras del panismo tuxtleco como Valdemar Rojas, Enoch Araujo Sánchez, Francisco Rojas Toledo y Victoria Rincón Carrillo;lejos de la directriz de Carlos Palomeque Archila y los objetivos de la dirigencia estatal.


Hay quienes, incluso, aseguran la inminente candidatura de Francisco (Paco) Rojas para presidir nuevamente la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez postulado por un partido distinto al PAN y respaldado por los últimos ediles panistas de la capital chiapaneca. Es algo que no suena descabellado, ni deberá sorprender mucho ante la crítica situación del panismo tuxtleco.


La triste realidad para Carlos Palomeque es que cada vez se encuentra más sólo, lejos de las figuras que protagonizaronrealmente la época de gloria del panismo en Tuxtla Gutiérrez. Su obsesión por apoderarse del PAN estatal lo ha dejado con el control absoluto de una casa semivacía, sin plataforma o militantes competitivos.


Ahora el dirigente estatal puede sentirse orgulloso de haber cumplido con el trabajo de mantener al PAN en un estatus de cómoda conveniencia política, como un partido a modo para rellenar boletas electorales, fuera de la contiendas reales y sin peso político que signifique una amenaza para los partidos del poder.

 

 

 

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